¿Qué pasaría si te dijera que la falta de fuerza de voluntad no es realmente lo que te impide comer saludable?

Para muchos la clave está en descubrir lo que nos está faltando en nuestras vidas, manejar el estrés de mejor manera y desplazar esos viejos hábitos que ya no nos sirven.

Antojos y fuerza de voluntad 1

Alimentos GAS

A todos nos ha pasado alguna vez que no sabemos qué hacer para disminuir los antojos y ansias por comer esas cosas que sabemos nos hacen tanto daño, pizzas, papas fritas, helados, galletas, en fin la temida combinación que llamo alimentos G-A-S.

Los alimentos G-A-S son aquellos productos ricos en grasa, almidón/azúcar y/o sal. Esta combinación activa los centros de placer del cerebro a partir de la liberación de dopamina y, se nos hace muy difícil poder parar de comer. A mi me pasa con las papas fritas, a otros con el queso y a muchos con las cosas dulces.

Pero la razón primaria por la cual nos tentamos es otra. Tiene que ver con el condicionamiento cultural que nos lleva a buscar la gratificación rápida para no sufrir.

Lamentablemente no enfrentar el sufrimiento nos lleva a ignorar la raíz de nuestros problemas y así, perpetuamos este círculo vicioso de insatisfacción que genera ansiedad y que, a su vez, nos lleva a buscar gratificarnos con cosas que generan placer, como los alimentos G-A-S.

Entonces subimos de peso o nos cuesta un mundo adelgazar, vivimos con dolores de cabeza y otros malestares inespecíficos, no contamos con suficiente energía, nos cuesta tomar decisiones y la frustración se vuelve insoportable.

La raíz de tus problemas

Hay aspectos de tu vida que necesitas transformar que son muy fáciles de identificar, como por ejemplo tu peso actual. Si estás descontento con tu peso, este factor saltará a la vista como una variable que requiere atención. Sin embargo, hay otros aspectos de tu vida que son importantes de considerar y que podrían estar influyendo enormemente en cómo llevas tu alimentación, pero que son mucho más sutiles y, por lo tanto, más difíciles de identificar. Estos ámbitos están relacionados, de manera usual, con los pilares de nuestro estilo de vida que incluyen:

  1. Profesión u ocupación
  2. Relaciones interpersonales
  3. Movimiento y salud
  4. Propósito en la vida/espiritualidad. Esto no significa necesariamente profesar una religión, sino aquello que nos alimenta el alma. Por ejemplo, el arte y la meditación.

Cuando uno o más de estos pilares está insatisfecho, a menudo tendemos a compensar esa insatisfacción con alimentos y otras cosas que nos calman temporalmente, pero que nos enferman en el largo plazo.

La comida emocional nos afecta a todos en mayor o menor medida.

Los malos hábitos alimenticios son un síntoma, que como hemos visto son un problema de otra naturaleza, que debemos explorar para identificar que es lo que estamos evitando o reemplazando con la comida.

Por lo general, son hábitos que hemos llevado durante mucho tiempo y que son difíciles de reeducar.

Si estas conductas te están causando sufrimiento y, quieres llegar a la raíz del problema en lugar de intentar otra dieta, te invito a que explores dentro de ti.

Busca patrones de comportamiento que te den las claves para identificar las emociones que te llevan a buscar los alimentos emocionales.

Es quizás soledad, insatisfacción laboral, falta de una misión en la vida, o baja autoestima lo que te lleva a comer chocolate o helado. O quizás una copa de vino en las noches calma el dolor que se sientes cuando te das cuenta que tu pareja no es en realidad quien debe acompañarte el resto de tu vida.

Cuando comiences a examinar los sentimientos detrás de tu comportamiento frente a la comida, puede que descubras que permitirte llorar o conversar sobre tus emociones con alguien querido sea una mejor respuesta. Puede que estés comiendo por aburrimiento y estés necesitando desarrollar un pasatiempo que llene tu espíritu.

El Método Kinu® te puede ayudar

Ya sea que lo que necesitas encontrar es tu propósito en la vida, poder expresar tu creatividad, explorar tu lado espiritual o simplemente tener más alegría en tu vida; encontrar lo que te hace falta y que estás reemplazando con comida, no tiene que ser abrumador ni difícil.

Es por eso por lo que, en todos mis programas de alimentación y estilo de vida, utilizamos el Método Kinu®, que nos permite reflexionar acerca de esto y contar con las herramientas para no solo implementar un estilo de alimentación basado en alimentos reales, sino también comenzar el proceso de descubrimiento que nos permitirá romper con el círculo vicioso que genera la comida emocional.

Algunos tips muy útiles

A continuación, te dejo algunos tips para que puedas diferenciar el hambre físico del hambre emocional.

Hambre Emocional

  • Aparece de manera repentina
  • Antojos por cosas específicas
  • Insaciable, no se acaba luego de comer
  • Comes en piloto automático

Hambre Física

  • Se manifiesta de manera gradual
  • Lo calmas con una variedad de alimentos
  • Luego de comer desaparece
  • Comes con mayor consciencia

Cómo comenzar a resolver tus antojos

Una buena manera de comenzar es llevando una bitácora donde registres tu comportamiento respecto de la comida, tus emociones y el contexto en que estas se generan. Verás cómo encontrarás las soluciones que necesitas dentro de ti.

Te invito a revises mi programa 28 días sin azúcar, que te ayudará a pasar por las diferentes etapas que se requieren para lograr hacer el cambio a una alimentación sana y consciente, rompiendo con esos viejos hábitos que ya no te sirven, creando nuevas maneras que te permitan continuar avanzando en tu desarrollo personal.

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