¿Sabías que tu intestino y microbiota pueden verse afectados por plásticos como el BPA?

Uno de los referentes a quien sigo, es el renombrado doctor Mark Hyman, quien se especializa en medicina funcional, en donde la premisa principal es, sanar el intestino. Recientemente, el doctor publicó un artículo muy interesante acerca del efecto de los plásticos, en particular el BPA, en nuestra Microbiota y en enfermedades intestinales inflamatorias. Aquí les dejo un resumen.

Cada vez más, la ciencia está encontrando evidencia del gran impacto que las bacterias “buenas” tienen en nuestra salud y, cuán nocivos pueden ser los microorganismos que pueden deteriorarla. Cada día sabemos más acerca de las complejidades de nuestra Microbiota, y ​​las muchas funciones que cumple para mantenernos saludables.

La medicina funcional, rama de la medicina alópata, siempre se ocupa como primera cosa, de restablecer el equilibrio del intestino, para identificar la causa raíz de un problema de salud. A menudo, este enfoque es mucho más exitoso para recuperar la salud general del paciente que la visión convencional enfocada en los síntomas.

Un área muy importante dentro de la medicina funcional, es educar a los pacientes sobre cómo reducir la exposición a elementos tóxicos presentes en nuestra vida diaria y en el hogar. Muchas veces, es ésta la razón que nos lleva a desarrollar problemas de salud crónicos que se ven agravados por un estilo de vida y alimentación inadecuados.

BPA y enfermedades inflamatorias del intestino

Un estudio reciente de la Texas A & M University, investigó el vínculo entre el BPA o bisfenol A (químico presente en muchos plásticos) y los síntomas de la enfermedad intestinal inflamatoria preclínica, que cada vez es más común en los países industrializados.

La enfermedad intestinal inflamatoria es un término genérico que abarca múltiples enfermedades inflamatorias del intestino, entre otras, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn y síntomas crónicos como diarrea y dolor abdominal.

Si bien el BPA es más comúnmente conocido por su uso en plásticos, también se encuentra en alimentos enlatados (salsas de tomate, pescado, sopas, etc) y tuberías de suministro de agua, además de su uso en algunos selladores y composites dentales.

La ciencia nos ha demostrado que el BPA puede filtrarse desde los contenedores a los alimentos y al agua, lo que aumenta el riesgo de infertilidad, enfermedad cardíaca, aumento de peso, cáncer etc. El daño puede ser causado, incluso, cuando la exposición es baja.

Sabemos que la exposición a tóxicos ambientales y elecciones de estilo de vida, como el tabaquismo, pueden desempeñar un papel en el desarrollo y severidad de este tipo de enfermedades crónicas. Este estudio nos muestra que el BPA es otro “enemigo” que debemos agregar a la lista.

El BPA aumenta la inflamación del colon

Los investigadores encontraron evidencia, de que el BPA puede causar un aumento en la lesión y la inflamación del colon, además de afectar negativamente la población microbiana de la Microbiota.

Más aún, mostró que la exposición al bisfenol A, empeora los síntomas generales de la enfermedad intestinal inflamatoria, en comparación con un grupo de control. Incluso aumentó la mortalidad.

El eje cerebro – intestino también se ve afectado por el BPA

Respecto del efecto en la Microbiota, el tipo de bacterias que se vio afectada por la exposición al BPA, son aquellas responsables por la producción y procesamiento de serotonina, neurotransmisor muy importante, que cuando es insuficiente, puede provocar ansiedad y depresión. Esto, por lo demás, es un excelente ejemplo del eje intestino-cerebro y el papel que la Microbiota juega en la salud mental.

Las alternativas plásticas al BPA no son la solución a nuestros problemas

Es importante tener en cuenta que, si bien muchas empresas son cada vez más conscientes de los problemas que puede generar el BPA, el reemplazo más común, BPS, puede ser igual de dañino.

Se pensó que esta alternativa era menos propensa a la lixiviación (cuando se filtra el contenido a los alimentos), sin embargo, las pruebas han demostrado que está presente en el 81% de los estadounidenses. Esto es realmente preocupante, pues menos de una parte por billón, puede interrumpir la función celular y, generar impactos negativos muy similares a los causados por el BPA.

 ¿Qué podemos hacer entonces?

Evitar el uso de plásticos en todo lo que esté relacionado con nuestra alimentación. Toma algo de tiempo el adaptarse, sin embargo, es indispensable hacerlo. Tanto en mi curso en línea, Reboot digestivo, que está próximo a comenzar, como en mis asesorías personales, revisamos estrategias para acelerar el cambio a una vida más limpia.

Aquí te dejo dos opciones:

  1. Contenedores y botellas de vidrio o acero inoxidable
  2. Beeswax wraps. Envoltorios hechos de cera de abejas que puedes hacer en casa.

Nuestros problemas no radican ni en la Microbiota ni el BPA

El vínculo entre los plásticos como el BPA y el desequilibrio de la Microbiota y enfermedades inflamatorias del intestino es una de las tantas aristas de los desequilibrios que pueden llegar a generarse. Y, como les he explicado en otras ocasiones, la raíz de los problemas crónicos de salud que desarrollamos a lo largo de nuestra vida, está en el estilo de vida y de alimentación que hemos adoptado, y no en la Microbiota o algún alimento en particular. Éstas son más bien consecuencias de lo anterior. Por lo tanto, la solución pasa por analizar nuestro modo vida y mejorarlo, utilizando siempre como premisa el consumir alimentos reales y no productos con sabor a alimento.

5 Comentarios

  1. Muchas Gracias, cada vez mas me voy dando cuenta que estamos llenos de agentes nocivos para nuestra salud, es por eso que ya en casa hemos ido adaptando nuevas formas de vivir una vida sin tanta contaminación.

    Tienes algún consejo para guardar las cosas en el congelador que no sean las típicas bolsas ziploc ?

    Saludos

    • Muchas gracias por tu comentario Jocelyn y felcicitaciones por los cambios que has realizado en tu hogar. Los contenedores de vidrio son una muy buena opción, aunque ocupan bastante espacio. Otra opción son los envoltorios hechos con cera de abejas. Son realmente buenos y fáciles de hacer.

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