En la sección “Sobre mi” de este sitio, explico las experiencias en mi vida que me llevaron a cuestionar mi estilo de alimentación, y el por qué ya no sigo una dieta vegetariana. Había desarrollado procesos inflamatorios y dolor crónico, que no me permitían llevar la vida que yo quería. Y, a través de un fuerte llamado instintivo a experimentar nuevamente con proteínas y grasas animales, el que no pude ignorar, decidí, después de bastante experimentación, adoptar un estilo de vida muy cercano a lo que hoy se denomina dieta Paleo.

El estilo de vida Paleo, es ampliamente utilizado en medicina funcional, rama de la medicina alópata. Este estilo se basa en una alimentación libre de alimentos procesados, azúcar, granos, cerelaes, legumbres y productos lácteos, por ser éstos altamente inflamatorios y dañinos en el largo plazo. Y por otro lado, rico en todo tipo de vegetales y frutas, en especial aquellos de un bajo índice glicémico, frutos secos y semillas. Además incluye el consumo moderado de carnes y grasa animal de libre pastoreo y alimentación orgánica,y productos marinos.

Como dije antes, de manera bastante instintiva, comencé a experimentar con proteinas y grasa de origen animal. No obstante, cuando leí el trabajo de Terry Wahls, médico e investigadora Norte Americana, encontré las razones científicas del por qué mi instinto e intuición me llevaron a dejar el vegetarianismo atrás. Terry Whals padece de esclerosis múltiple, y luego de pasar años en una silla de ruedas, logró reversar su discapacidad, recuperando la totalidad del movimiento a través de la alimentación,

Cuando decidí ser vegetariano, lo hice por razones éticas, principalmente respecto del impacto de la industria ganadera en el medioambiente. Sin embargo, no consideré los potenciales efectos adversos que esto me podría generar, y que me llevaron a enfermarme, por no planear cuidadosamente la transición a una dieta libre de alimentos de origen animal.

Mi intención no es desmotivarte si es que has decidido adoptar un estilo de vida vegetariano o vegano, sólo quiero entregarte información que te ayudará a no cometer los errores que yo cometí y que explico más abajo. Si quieres llevar una vida saludable en el largo plazo siendo vegetariano o vegano, es de vital importancia planear tu dieta minuciosamente, de modo de asegurar un equilibrio nutricional. Estos son los errores que cometí:

Siendo vegetariano aumenté la ingesta de azúcar, alimentos procesados y carbohidratos refinados:

  • Un error que muchas veces cometemos los que decidimos ser vegetarianos o veganos, es que intentamos reemplazar platos y recetas, que en general se preparan con carne, con productos vegetales altamente procesados y refinados, como hamburguesas vegetales, ensaladas de cous cous (el cous cous es un subproducto del procesamiento del trigo, con un muy bajo valor nutricional) y otros.
  • ¡Consumía bastantes snacks “saludables”, que en realidad no lo son! Por ejemplo, barritas de cereal, preparadas a base de dátiles, granos, y frutas, en donde el nivel de fructosa concentrada es altísimo, una de las principales causas de inflamación y sobrepeso.
  • Mi ingesta de carbohidratos aumentó considerablemente, y por lo tanto el nivel de azúcar en la sangre se elevó.
  • Aumenté el consumo de frutas de alto índice glicémico tales como manzanas, peras, y plátanos.
  • No aumenté el consumo de vegetales verdes, crucíferos y altos en antioxidantes.
  • Seguí consumiendo jugos naturales, preparados en casa.

Sin quererlo pasé de vegetariano a vegano, sin suplementación

Nunca me ha gustado la leche, y desafortunadamente los huevos no me hacen bien. Por lo tanto, sin quererlo, me transformé en vegano. Sin embargo, al adoptar este estilo de vida, es prácticamente imposible entregarle a tu cuerpo todos los nutrientes que necesita, sin una suplementación adecuada. Por ejemplo, la vitamina B12. En un año y medio, agoté las reservas de esta importante vitamina y mis niveles de fierro se redujeron a un cuarto. Uno de los síntomas que tenía era mucha fatiga, y estado de ánimo decaído.

No planee cómo asegurar una fuente estable y confiable de aminoácidos esenciales

El ser humano, como todo ser vivo, cuenta con la capacidad de fabricar aminoácidos, la unidad estructural de las proteínas, y que nuestro cuerpo utiliza para la construcción de tejido, músculos y muchos procesos biológicos fundamentales. Sin embargo, nuestro organismo no puede producir 9 aminoácidos, que son esenciales para la vida. Estos están disponibles en la proteína animal y cuentan con una disponibilidad biológica alta. En comparación, la presencia de estos aminoácidos esenciales en alimentos de origen vegetal, es muy difícil de encontrar, y su disponibilidad biológica es mucho menor, debido a la presencia de anti nutrientes que protegen a la planta, y que hacen muy difícil su digestión. La quínoa, por ejemplo, los incluye, sin embargo, este pseudo-cereal contiene sobre 60% de carbohidratos. Entonces si basas tu ingesta proteica en alimentos altos en carbohidratos, como las legumbres y los granos, es muy probable que en el largo plazo desarrolles alguna condición crónica, como, por ejemplo, sobrepeso. Es importantísimo, estudiar cómo combinar alimentos de origen vegetal de modo de obtener una apropiada ingesta de aminoácidos esenciales. Muchas veces en las redes sociales, se compara al brócoli con la carne, en cuanto a los gramos de proteínas por cada 100 gramos de estos alimentos. El brócoli supera a la carne, pero lo que se les olvida comunicar, es que no cuenta con los 9 aminoácidos esenciales, y la carne sí. El brócoli, es una excelente fuente de vitaminas, micronutrientes, fibra, y antioxidantes, pero no de aminoácidos esenciales.

Es muy posible que la proporción de Omega 6 a Omega 3 se desequilibre

La proporción de Omega 6 a Omega 3 en una persona saludable debe estar en un rango cercano a 2:1, para que el sistema inmunitario funcione bien. Los ácidos grasos Omega 6 son utilizados por el sistema inmunitario para inflamarse, y en contraste, utiliza los ácidos grasos Omega 3 para desinflamarse. Al eliminar de tu dieta el pescado y otros alimentos de origen animal, y aumentar el consumo de granos, cereales, semillas, y, en especial, aceites vegetales refinados como el canola y soya; la ratio de Omega 6 a Omega 3 se descompensará, aumentando la proporción de Omega 6, y por lo tanto aumentará la probabilidad de desarrollar inflamaciones crónicas. Tal como fue mi caso. Esto te parecerá extraño, debido al intenso marketing existente respecto del contenido alto de Omega 3 en alimentos de origen vegetal, como la linaza, y aceites vegetales. Esto es verdad, no obstante, se les “olvida” comunicar, que son aún más altos en Omega 6, y que el tipo de Omega 3 que contienen, el cual se denomina ácido Alfa Linoleico, necesita ser transformado por nuestro organismo, en el tipo de ácido graso Omega 3 que requerimos. Este es un proceso muy ineficiente, y sólo 5% a 7% es transformado al tipo de Omega 3 del cual nos beneficiamos.

Dejé de consumir grasa y subí de peso

Al basar mi dieta principalmente en carbohidratos, inevitablemente subí de peso. Por si no lo sabes, nuestro organismo está diseñado para almacenar energía en forma de grasa, y no en forma de glucosa. Se estima que las reservas de glucosa y glucógeno en una persona de contextura promedio y saludable, no superan las 2,500 calorías, ¡sin embrago las reservas de grasas pueden llegar hasta 130,000! ¿Entonces que crees que hace nuestro organismo con el exceso de carbohidratos? Los convierte en grasa. Las grasas son indispensables para muchos procesos biológicos, nuestro cerebro está compuesto por cerca de 60% de grasa, y además son una excelente y eficiente fuente de energía.

Nuevamente reitero; mi intención no es desmotivarte si has decidido explorar o bien continuar con un estilo de alimentación libre de alimentos de origen animal. Sólo quiero compratir mi experiencia de manera de que no cometas los errores que me llevaron a enfermarme.

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